UNO CINCO DOS
Desde ayer mi corazón late a un ritmo desacompasado.
Una alteración en la cadencia que causaste con ese choque repentino.
No me malentiendas, no fue catástrofe sino big-bang.
El génesis de la materia prima que nos hará.
El agujero negro de mi pecho, que venía luchando contra su propia fuerza, implosionó.
Y durante un par de microsegundos, todo en mi, levitó.
El espacio que nos rodeaba se anuló y yo, escéptica y anonadada, sentí volver a mi la vibración en cada oleada.
Con el tiempo detenido, viajé años luz para ver las estrellas que no muestra el cielo terrenal.
Era yo, eras tú. Éramos todo a la vez.
Desde ayer mi corazón late a un ritmo desacompasado, ardió y explotó como uno de esos nuevos cuerpos celestes llamado supernova, porque al besarme atravesó mi cuerpo el destello de luz más brillante, poniendo a tu compás y el mío en la misma fase.
Comentarios
Publicar un comentario